Sí se puede reducir la brecha digital

Javier Treviño DETONA un análisis en torno al acceso a internet y considera que la discriminación tecnológica es una forma de exclusión social que trae aislamiento, pobreza y barreras educativas.
Por Javier Treviño Cantú
Javier Treviño - avatar
Rogers, Arkansas. De la primera tienda Walmart en 1962, al #BAIT de nuestros días, una auténtica ruta de innovación de esta cadena con más de 11,000 establecimientos comerciales en 28 países y fuente de empleo para 2.3 millones de personas. Foto Archivo DETONA.
El científico británico Tim Berners-Lee, padre de la World Wide Web, decía que “la brecha digital es una cuestión de justicia social de nuestro tiempo

Debemos trabajar juntos para garantizar que todos, independientemente de su origen o ingresos, tengan acceso a Internet y a las oportunidades que brinda”.

Recuerdo cuando el término “brecha digital” se utilizó por primera vez a finales del siglo XX.

Describía la diferencia o distancia entre quienes tenían acceso a teléfonos móviles y quienes no.

Hoy, la brecha digital abarca la capacidad técnica y financiera para utilizar la tecnología disponible, junto con el acceso (o la falta de acceso) a Internet.

Hay personas que tienen acceso a un servicio de Internet asequible y confiable (y las habilidades y dispositivos necesarios para aprovechar ese acceso) y quienes carecen de él.

Todavía hay gente y regiones que no tienen acceso a tecnologías modernas de información y comunicaciones.

Existen diferencias digitales entre...
  • Países desarrollados y en desarrollo.
  • Ribereños y sin litoral.
  • Poblaciones urbanas y rurales.
  • Personas jóvenes y educadas versus personas mayores y menos educadas.
  • Entre hombres y mujeres.

Prevalece un consenso generalizado de que la discriminación tecnológica es una forma de exclusión social porque priva a ciertos ciudadanos de recursos esenciales para su desarrollo.

¿Cuál es la consecuencia? Aislamiento, pobreza y barreras educativas

El acceso a los servicios digitales se ha mantenido bajo, en gran parte, debido a la falta de inversión en infraestructura de Internet.

Los ciudadanos pueden tener dispositivos con acceso a Internet, pero aún no tener conexión a la World Wide Web.

Esto es grave.

A medida que la educación se imparte cada vez más en línea, quienes no tienen los recursos para acceder a Internet, pueden verse privados de oportunidades para desarrollar sus habilidades.

Los niños no tienen educación de calidad. Los adultos pueden perder oportunidades laborales o dejan de adquirir las habilidades básicas necesarias para contribuir a su comunidad.

La economía digital presenta una paradoja:

Es un tesoro de oportunidades encerrado detrás de un muro de costos elevadísimos para muchos mexicanos
Javier Treviño Cantú
Javier Treviño es Vice Presidente de Walmart para México y Centroamérica. Fue Director General Ejecutivo del Consejo Coordinador Empresarial, CCE. Además es Fundador y Presidente de la consultoría Javier Treviño y Asociados. Es Licenciado en Relaciones Internacionales por El Colegio de México y Maestro en Políticas Públicas por la Escuela Kennedy de Gobierno de la Universidad de Harvard. En el Gobierno Federal, se desempeñó como Subsecretario de Educación Básica; Subsecretario de Planeación y Evaluación de Políticas Educativas; Oficial Mayor de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público; Subsecretario de Cooperación Internacional de la Secretaría de Relaciones Exteriores; y Ministro de Información y Vocero en la Embajada de México en los Estados Unidos durante las negociaciones del Tratado de Libre Comercio. Javier Treviño fue Asesor del Secretario de Desarrollo Social Luis Donaldo Colosio; Secretario General de Gobierno de Nuevo León y Diputado Federal por Nuevo León. En el sector privado, fue Vicepresidente Senior de Comunicación y Asuntos Corporativos de CEMEX. Fue miembro fundador y Vicepresidente del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales. Es miembro del Consejo de la Fundación de El Colegio de México. Es miembro fundador del Consejo Asesor del Mexico Institute del Woodrow Wilson Center. Es miembro del Consejo del Center for U.S.-Mexican Studies de la Universidad de California, San Diego. Y ha sido miembro de los consejos de la Fundación para las Américas de la OEA y del North American Center de Arizona State University.