Sí se puede reducir la brecha digital

El científico británico Tim Berners-Lee, padre de la World Wide Web, decía que “la brecha digital es una cuestión de justicia social de nuestro tiempo
Debemos trabajar juntos para garantizar que todos, independientemente de su origen o ingresos, tengan acceso a Internet y a las oportunidades que brinda”.
Recuerdo cuando el término “brecha digital” se utilizó por primera vez a finales del siglo XX.
Describía la diferencia o distancia entre quienes tenían acceso a teléfonos móviles y quienes no.
Hoy, la brecha digital abarca la capacidad técnica y financiera para utilizar la tecnología disponible, junto con el acceso (o la falta de acceso) a Internet.
Hay personas que tienen acceso a un servicio de Internet asequible y confiable (y las habilidades y dispositivos necesarios para aprovechar ese acceso) y quienes carecen de él.
Todavía hay gente y regiones que no tienen acceso a tecnologías modernas de información y comunicaciones.
Existen diferencias digitales entre...
- Países desarrollados y en desarrollo.
- Ribereños y sin litoral.
- Poblaciones urbanas y rurales.
- Personas jóvenes y educadas versus personas mayores y menos educadas.
- Entre hombres y mujeres.
Prevalece un consenso generalizado de que la discriminación tecnológica es una forma de exclusión social porque priva a ciertos ciudadanos de recursos esenciales para su desarrollo.
¿Cuál es la consecuencia? Aislamiento, pobreza y barreras educativas
El acceso a los servicios digitales se ha mantenido bajo, en gran parte, debido a la falta de inversión en infraestructura de Internet.
Los ciudadanos pueden tener dispositivos con acceso a Internet, pero aún no tener conexión a la World Wide Web.
Esto es grave.
A medida que la educación se imparte cada vez más en línea, quienes no tienen los recursos para acceder a Internet, pueden verse privados de oportunidades para desarrollar sus habilidades.
Los niños no tienen educación de calidad. Los adultos pueden perder oportunidades laborales o dejan de adquirir las habilidades básicas necesarias para contribuir a su comunidad.
La economía digital presenta una paradoja:

