AQUÍ hemos mencionado varias veces el “síndrome de la pasta de dientes”, que señala que es muy fácil sacar la pasta del recipiente, pero casi imposible volver a meterla.
Y lo hemos hecho para referirnos que luego de haber sacado a los militares de los cuarteles, va a ser muy difícil regresarlos.
Desde finales de la revolución mexicana, los mexicanos entendimos que era mejor ser gobernados por civiles, porque los militares se mataban entre ellos.
El primer partido político post revolucionario, que tenía a los obreros, a los campesinos, a las fuerzas sociales y a los soldados como sectores, terminó eliminando de la política a los militares y los mandó a los cuarteles.
Y así estaba todo, hasta que Felipe Calderón los llamó a enfrentar al crimen organizado y luego Andrés Manuel López Obrador usa a los soldados y marinos hasta de albañiles...



