
¿Les platico? ¡Arre!
López Obrador quiso guiarla. Pero apenas se cumplió el séptimo año de gobierno, no tuvo más remedio que desafiarla.
Salió de su ataúd y con el pretexto de un nuevo libro, arengó en favor del gobierno de Claudia, que hace agua en medio de dos maremotos:
El interno -personificado en su mentor- y el segundo, Donald Trump, con sus amenazas y condiciones, que Claudia atiende esquizofrénicamente.
El maximato del ex presidente estuvo plagado de frases. Ni para qué mencionarlas. Todas, llenas de verborrea y propaganda ideológica, pero le funcionaron con el voto y luego con el apoyo de los más fregados.
Desde 2018, la 4T ondea la bandera de la ignorancia, la impunidad e ignominia.
Claudia siguió con lo mismo, pero no tiene el carisma de su mentor y por ende, por más que quiere, no prende ni entre sus propios correligionarios.
A todas luces ya perdió oportunidad de deslindarse o destetarse de una influencia fallida y dañina: la de Andrés Manuel.
Si por AMLO fuera, él mismo estaría en las boletas en las elecciones intermedias de 2027.
Pero muy a su pesar, tiene que cuidar las formas y será Claudia quien aparezca como un fantasma en las casillas de votación, con el pretexto de saber si el pueblo le revoca su mandato.
Son tan ingeniosos esos tramposos, que lo que en verdad pretenden es una ratificación de su gobierno, buscando que MORENA sea competitivo en las elecciones de 2030.
Colapsan todo lo que tocan:
Economía, gobernabilidad, seguridad, salud, educación, justicia, ecología; todo.
Desde la llegada de AMLO, anticiparon números que se han estado moviendo hacia atrás.
El reloj de México mueve sus manecillas al revés desde hace siete años. Y aún así, quieren más tiempo en el gobierno.
Suicidio intermedio:
Entonces, la nueva reforma electoral pondrá a Sheinbaum en las boletas porque ya se dieron cuenta de que los cuadros de la 4T se descuadraron y aunque recen y se le cuadren al poder, no tienen nombres ni logros que ayuden a conservar sus conquistas electorales.

