Suicidio

La máxima del político español Niceto Alcalá Zamora sigue estando vigente:
Morena no está muriendo: se está suicidando.
El mayor valor de su marca era no haber gobernado. Sobre esa base ofreció no robar, no mentir y no traicionar.
Pero Morena gobernó. Muy mal, por cierto. Su acceso al poder no fue paulatino: fue un aluvión. En una sola elección ganó -casi- todo.
La magnitud del triunfo los llevó a la embriaguez, después a la soberbia y luego a la locura.
Llegaron al punto de creer sus propias mentiras.
En su delirio robaron, mintieron y traicionaron.
Peor aún: lo hicieron de manera ostentosa, burda, arrogante.
Tras el apabullante triunfo del 2024, soñaron -lo dijo Adán Augusto López- medio siglo en el poder.
Pero llegó el verano maldito del 2025 donde su elite fue exhibida en viajes suntuosos.
La muerte de Carlos Manzo; el robo escandaloso de huachicol fiscal; la ejecución de oficiales de la Marina y las acusaciones de Estados Unidos.



