
1.
La frase puede sonar muy romántica, pero esconde un grave problema que va más allá de los afectos sinceros o simplemente hormonales.
Las adicciones no se identifican solo con alguna substancia tóxica o la virtualidad de las pantallas -celular, compu, tabletas de todo tipo, cine en la casa o público, televisión, cámaras de vigilancia, y un observador etcétera- sino con personas, proyectos y, sobre todo, tareas.
2.
El Dr. Jordi Riasco -autor del Bestseller La chica que hacía listas en la arena- sostiene que las 10 adicciones más comunes en este momento son al(a): alcohol, nicotina, drogas ilícitas, medicamentos recetados, juegos patológicos, internet y redes sociales, videojuegos, comida compulsiva (binge-eating), trabajo (workaholism) y sexo y pornografía.
El psiquiatra-psicoterapeuta español omite tres que, en mi opinión, están también muy extendidas: a las personas, que se vuelven relaciones enfermizas; al deporte, en corredores compulsivos; y a los oficios de dirección y gobierno.
3.
Los especialistas dicen que las adicciones son hábitos que llevan, en el fondo, una actitud de profunda evasión, de huída, de procrastinación para resolver problemas graves.
Alivian una carencia, aunque sea de manera momentánea, pero de forma repetitiva; nos procuran un alivio a la ansiedad, pero esta regresa y, en ocasiones, con más ímpetu.
La adicción hace que, por un momento, podamos superar los miedos, las inquietudes y las tensiones, pero no logramos que desaparezcan.
Es un calmante momentáneo y, muchasveces, efímero.
4.
Los actuales tiempos favorecen las adicciones, por las prisas, las presiones laborales, la abundancia de estímulos, el suspiro no amoroso que denota exigencias no satisfechas, atentatorias para la estabilidad del ánimo.
Pero, sobre todo, afectan nuestra capacidad de atender.
Sumidos en nuestras propias arenas movedizas de las redes sociales, no alcanzamos a ver los desiertos de los demás.
Así, mientras más adictos somos, más solitarios quedamos.
Nos enchufamos, pero al mismo tiempo nos desconectamos.
