
Era o "Tampa Bye" o "Tampa by Brady Bowl"... y resultó la segunda opción, y todo porque se conjugó un buen juego de los dueños del estadio y quizá la más desdibujada estrategia de los Chiefs en mucho tiempo.
Pero como no soy experto de este deporte (recuerden, lo mío lo mío es el beisbol) me ocuparé de otros menesteres relacionados con nuestra estancia en Tampa, aunque, como dice la Head Coach de DETONA, Yvette Serrano, no anduve tan mal pues mis pronósticos se cumplieron. En fin, entremos en materia. ¡Arre!
El "12" se adueñó del juego más importante de la NFL y despertó a la ciudad que parecía estar adormecida en los brazos del "Súper Owl", y que estalló en una estruendosa celebración, la cual seguramente hizo que muchos amanezcan en el bote, porque la alcaldesa Jane Castor no se anda por las ramas.
A la salida del juego, después de unos discretos juegos pirotécnicos, cual si fueran alertas de bombardeos de la guerra, comenzaron a ulular por decenas de altavoces repartidos en los exteriores del estadio, las advertencias de la alcaldesa para que todos usáramos cubre bocas y guardáramos la distancia reglamentaria con nuestros semejantes.
La grabación pedía a los espectadores que nos fuéramos todos a nuestras casas a descansar, con la advertencia de que quienes se quedaran a hacer relajo, se las verían con la autoridad.
La muy recatada, ordenada y disciplinada de mi Gaby prefirió que la llevara a descansar al hotel, siguiendo las instrucciones de Jane, pero este irreverente servidor suyo se fue a la tandareola como por dos horas.


