Tatiana Clouthier se queda sin sobrinos ni padrino

¡Y como no!
De nada sirvieron los intentos de Andrés Manuel López Obrador -al ser su secretaria de Economía- para volverla humilde, empática, respetuosa de los mexicanos que ejercen su derecho a la libre expresión, cuando se trata de figuras públicas que hacen mal su trabajo y encima cobran por ello.
Tatiana -ya no diré la hija de Maquio porque no le gusta que le recuerden que su actuar es totalmente opuesto al de su padre- dejó de ser funcionaria de Claudia Sheinbaum para irse a Monterrey a cometer un delito electoral disfrazado de eso que en Morena llaman Coordinadores de los Comités de Defensa de la Transformación.
La verdad es que es campaña adelantada con recursos económicos y humanos que en un INE a modo no contabilizan.
Pero lo hizo mal, muy mal.
Su soberbia y arranques de ponerse al tú por tú con quien la cuestiona por el daño que ha hecho Morena a México, la están dejando sola.
El mote que la hacía muy feliz de ser la “tía Tatis” de una gran mayoría de mexicanos está por perderlo, ahora es simplemente Tatiana la que no nació en Monterrey, sino en Sinaloa, pero que muy al estilo de Rocio Nahle, quiere gobernar un Estado que muy difícilmente podrá ganar:
Los neoloneses ya saben que sus relaciones con el poder tienen que ver con quien fue la pareja presidencial más repudiada de la historia, me refiero a López Obrador y a Beatriz Gutiérrez Müller.
Y por el lado empresarial ni hablar.
Tatiana lleva la estampa de Alfonso Romo, quien, curiosamente, salió de Palacio Nacional de la misma manera que ella: por la puerta trasera.
Solo que la Tatis lo hizo con lágrimas y el desprecio del expresidente que en plena mañanera se vio forzado a aceptar el abrazo de quien votó a su favor para que no lo desaforaran siendo jefe de Gobierno del Distrito Federal.





