TecMilenio: Un problema sistémico

Pero más allá del suceso en sí, ésta es una pregunta crucial:
¿Por qué las instituciones educativas parecen fallar cuando se trata de proteger a sus estudiantes?
Lo que más me asombra de este caso es la aparente indiferencia de la escuela frente a la denuncia.
No es la primera vez que pasa algo así; un estudiante denuncia abuso, pero en lugar de una respuesta inmediata y contundente, las instituciones educativas tienden a minimizar el problema, ocultarlo o incluso culpar a la víctima.
¿Por qué sucede esto?
Vamos a ver…
Muchas escuelas priorizan el tema reputación sobre la seguridad de sus alumnos.
Admitir un caso de abuso es admitir que han fallado en garantizar un ambiente seguro.
En algunos casos, las autoridades educativas simplemente no quieren lidiar con el problema. Prefieren que “se enfríe” antes de tomar acciones reales.
Lo más inspirador de este caso ha sido la reacción de los estudiantes.
En lugar de quedarse callados, organizaron protestas y alzaron la voz en redes sociales.
Esto demuestra que las nuevas generaciones ya no están dispuestas a tolerar la impunidad
- ¿Qué pasa cuando los estudiantes que protestan también enfrentan represalias por parte de la institución? En el caso TecMilenio, algunos alumnos han reportado amenazas de suspensión.
- Que pasa con los presuntos agresores?
Al tratarse de menores de edad, el caso fue remitido al Centro de Justicia para Adolescentes. Eso genera un dilema.
Algunas personas exigen castigos severos, mientras que otras creen que los adolescentes agresores también son producto de un entorno violento y que la solución no es solo castigar, sino educar para prevenir.




