
Vida insecta de Cristina Sánchez-Andrade
El libro se levanta sobre un diálogo de umbrales: por un lado, la invocación de William Blake, que cuestiona la hegemonía de lo humano «¿No soy yo / una mosca como tú?»; por otro, la advertencia de Alejandra Pizarnik sobre la espera, que siempre lleva implícita una silenciosa transformación interior.
A partir de ahí, la poeta despliega una entomología de los afectos en la que el miedo «incuba huevos en el cerebro» y el dolor se posa como «polvo fino de mariposa».
El Nuevo Periodismo de Tom Wolfe
En los ensayos que forman la primera parte del libro, Tom Wolfe realiza un provocativo análisis de un fenómeno surgido hacia la mitad de la década de los sesenta que convulsionó el panorama literario norteamericano: la aparición del llamado «Nuevo Periodismo», que según Wolfe arrebata el centro a la esterilizada y agonizante novela y se convierte en el género literario más rico de la época.
Para los Nuevos Periodistas, que se sumergían donde «pasaban las cosas», había que «tomar contacto con completos desconocidos, meterse en sus vidas de alguna manera, hacer preguntas a las que no tengas derecho natural de esperar respuesta, pretender ver cosas que tú no tienes por qué ver, etc.» y, ante la incapacidad de los novelistas para enfrentarse al cambio vertiginoso experimentado por la sociedad norteamericana, «tenían todos los años sesenta locos de Norteamérica, obscenos, tumultuosos, mau-mau, empapados en droga, rezumantes de concupiscencia.


