
1.
Así reza el llamado imperativo categórico de Immanuel Kant (1724-1804), filósofo germano quien, junto a Johann Gottliebe Fichte, Friedrich Wilhelm Joseph Schelling y Georg Wilhelm Friedrich Hegel, conforman el idealismo alemán.
Quizá una de las corrientes más difíciles de comprender en la filosofía, por su carácter abstracto y complejo, aporta, sin embargo, tesis muy interesantes en la ética, es decir, en todo lo concerniente al comportamiento humano.
2.
La idea clave de la apuesta kantiana es la universalización, y nos propone una pregunta:
¿Podría querer que la regla que estoy siguiendo fuera una ley que todo el mundo siguiera?
Para ilustrarla, ofrece un ejemplo: mentir para liberarme de un problema.
Al universalizar esta conducta, tendríamos que todos los seres humanos, a lo largo de la historia de la humanidad, mentirían para obtener ese beneficio.
Este proceder llevaría a un caos ético, en el que ya no podríamos confiar en nadie, y desaparecería el valor de la verdad.
3.
Tales elucubraciones me vinieron a la cabeza después de ver la película La Captura (Netflix 2026), alabada por críticos tan despiadados como Arturo Pérez-Reverte (La Reina del Sur, 2002).
El thriller está inspirado en la detención de Joaquín “el Chapo” Guzmán, en el estado de Sinaloa, en 2016.
La trama se centra en los dos policías que, por casualidad, detienen al mítico capo mexicano.
No lo spoileo, por si quiere verla, pero el film resalta la capacidad de los agentes para resistir tanto a las tentaciones como a las amenazas del narcotraficante para ser liberado.
