
Para algunos fue una observación interesante.
Para otros, un tema un poco controversial, y eso está bien. Porque si algo nos gusta en Monterrey, es opinar de restaurantes.
Pero siguiendo con esa idea de cómo están evolucionando las mesas, hay otro fenómeno que cada vez se vuelve más evidente.
La mesa tempranera.
El nuevo horario de la cena durante años, la vida social en esta ciudad tenía un ritmo claro, cenar a las nueve era temprano.
A las diez, normal, a las once, todavía llegabas a tiempo.
Pero algo empezó a cambiar.
Hoy no es raro ver restaurantes llenos a las siete de la tarde.
Mesas ocupadas desde las siete y media, servicios completos antes de las nueve, la mesa tempranera dejó de ser excepción.
Se volvió tendencia, no es prisa, es otra forma de disfrutar, la primera reacción podría ser pensar que es cuestión de agenda.
Que ahora todos tenemos más cosas, más compromisos, más cansancio.
Pero la realidad parece ser otra.
Cenar más temprano también cambia el ritmo de la experiencia
Hay menos ruido, menos prisa en la cocina.
Más atención en la mesa, el servicio fluye distinto, la conversación se alarga, la botella se termina con calma, la cena deja de sentirse como el cierre del día y se convierte en parte del día, también hay algo curioso.
Durante mucho tiempo asociamos el lujo con lo tardío, la cena larga.
La sobremesa infinita, la noche que se alarga, pero ahora el lujo empieza a verse diferente, a veces el verdadero lujo es cenar bien y regresar a casa a una hora razonable.
Salir del restaurante y todavía tener noche por delante.
Dormir mejor, o simplemente levantarte al día siguiente sin sentir que la cena fue una maratón.
¿Está cambiando el ritmo de la mesa? no significa que la ciudad haya dejado de cenar tarde.
Monterrey sigue siendo una ciudad nocturna.
Pero cada vez más gente está descubriendo algo interesante: que una gran cena no depende de la hora.
Depende de la mesa, de la compañía, del vino correcto, de una conversación que no tenga prisa.
Y quizá por eso la mesa tempranera empieza a ganar terreno, porque al final, cenar antes no significa cenar menos.
Significa cenar mejor.
