
1.-
El gobierno de Trump 2.0 es diferente a Trump 1.0.
Continúa imprevisible, pero ejerce el poder con resentimiento.
Su gabinete es más ideologizado y menos profesional que el de su primer mandato.
La presidenta Sheinbaum y su gobierno se equivocaron al pensar que Trump 2.0 se asemejaría a Trump 1.0 y que ya sabían cómo lidiar con él.
2.-
La visión del mundo de Trump 2.0 es decimonónica.
Privilegia el uso de la fuerza sobre el derecho, busca el expansionismo territorial, el capitalismo de cañoneras y aranceles, las amenazas sobre el diálogo.
Es una visión imperialista.
Es grave que al instrumentar esa visión del S.XIX cuenta con instrumentos del S.XXI, un ejército con capacidades tecnológicas extraordinarias, drones, inteligencia artificial, control financiero.
3.-
Las medidas de su gobierno tanto a nivel global como interno destruyen más que transformar.
El primer ministro de Canadá, Mark Carney, lo señaló en Davos: estamos ante una ruptura del orden global, no en una transición.
