El valor público de América del Norte

Javier Treviño DETONA® A más de 30 años del TLCAN y casi seis del T-MEC, vale la pena analizar qué se ha construido en América del Norte y qué está en juego rumbo a la revisión de 2026.

Por Javier Treviño Cantú
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Foto tomada de la red
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En el debate público sobre los tratados comerciales suele repetirse una pregunta incompleta: 

¿quién gana y quién pierde? Se cuentan empleos, se comparan balanzas comerciales y se lanzan consignas políticas

Pero rara vez se formula la pregunta correcta: ¿qué valor público han creado —o pueden seguir creando— el TLCAN y el T-MEC para los ciudadanos de Estados Unidos, Canadá y México?

Hablar de “valor público implica ir más allá de las utilidades empresariales o de las estadísticas macroeconómicas.

Significa preguntarnos si estos acuerdos han mejorado la vida cotidiana de las personas, si han elevado el ingreso real, fortalecido el empleo, ampliado oportunidades, reducido incertidumbre, mejorado reglas, protegido derechos y construido una región más competitiva y resiliente.

A más de 30 años del TLCAN y casi seis del T-MEC, vale la pena hacer una pausa, mirar con perspectiva y entender qué se ha construido en América del Norte y qué está en juego rumbo a la revisión de 2026.

América del Norte: una fábrica compartida

Uno de los grandes errores del debate comercial es seguir pensando en los países como competidores aislados, la realidad es otra:

América del Norte funciona como una sola plataforma productiva, una “fábrica compartida” donde bienes y servicios cruzan fronteras varias veces antes de llegar al consumidor final.

Un automóvil ensamblado en México puede contener acero estadounidense, diseño canadiense, semiconductores asiáticos y logística trinacional. 

Lo mismo ocurre con alimentos, electrodomésticos, equipo médico o productos digitales.

Este modelo ha creado un tipo de valor público que pocas veces se reconoce: competitividad colectiva, ninguno de los tres países sería hoy tan competitivo frente a Asia o Europa sin esta integración profunda.

Estados Unidos: valor público más allá del discurso político

En Estados Unidos, el TLCAN fue durante años un símbolo político incómodo, se le culpó de la pérdida de empleos industriales, especialmente en ciertas regiones. Pero la evidencia muestra una realidad más compleja —y más honesta—.

1. Ingreso real y productividad

Uno de los mayores beneficios públicos para Estados Unidos ha sido la reducción de costos y el aumento de productividad gracias a insumos más baratos, cadenas eficientes y mayor competencia, esto se traduce en mayor poder adquisitivo para los consumidores y mejores márgenes para empresas que pueden invertir e innovar.

El propio gobierno estadounidense ha reconocido que el T-MEC, comparado con el escenario previo, incrementa el PIB real y el empleo, en buena medida por la certidumbre en comercio digital y reglas modernas.

2. Empleos: el problema no es el tratado, sino la transición

El comercio no destruye empleos: los transforma, el verdadero desafío ha sido la falta de políticas públicas suficientes para acompañar a los trabajadores desplazados, el valor público se erosiona cuando los beneficios se concentran y los costos se abandonan localmente.

Aquí hay una lección clara: el comercio necesita políticas de ajuste, no discursos de cancelación.

3. Valor estratégico y de seguridad

En un mundo fragmentado, el T-MEC aporta a Estados Unidos algo crucial: seguridad económica, cadenas de suministro cercanas, confiables y reguladas son hoy un activo estratégico, el valor público no es solo económico; es geopolítico.

Javier Treviño Cantú
Javier Treviño es Vice Presidente de Walmart para México y Centroamérica. Fue Director General Ejecutivo del Consejo Coordinador Empresarial, CCE. Además es Fundador y Presidente de la consultoría Javier Treviño y Asociados. Es Licenciado en Relaciones Internacionales por El Colegio de México y Maestro en Políticas Públicas por la Escuela Kennedy de Gobierno de la Universidad de Harvard. En el Gobierno Federal, se desempeñó como Subsecretario de Educación Básica; Subsecretario de Planeación y Evaluación de Políticas Educativas; Oficial Mayor de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público; Subsecretario de Cooperación Internacional de la Secretaría de Relaciones Exteriores; y Ministro de Información y Vocero en la Embajada de México en los Estados Unidos durante las negociaciones del Tratado de Libre Comercio. Javier Treviño fue Asesor del Secretario de Desarrollo Social Luis Donaldo Colosio; Secretario General de Gobierno de Nuevo León y Diputado Federal por Nuevo León. En el sector privado, fue Vicepresidente Senior de Comunicación y Asuntos Corporativos de CEMEX. Fue miembro fundador y Vicepresidente del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales. Es miembro del Consejo de la Fundación de El Colegio de México. Es miembro fundador del Consejo Asesor del Mexico Institute del Woodrow Wilson Center. Es miembro del Consejo del Center for U.S.-Mexican Studies de la Universidad de California, San Diego. Y ha sido miembro de los consejos de la Fundación para las Américas de la OEA y del North American Center de Arizona State University.