Veinte minutos

Sólo hay dos alternativas:
- El continuismo, que significa demoler la libertad y la democracia; también dar nuevo aliento a la sociedad con el crimen organizado.
- El otro camino es el cambio, para tratar de fundar un nuevo país a través del estado de derecho, el combate al crimen desde una perspectiva internacional y la inauguración de un gobierno de coalición.
- El continuismo está respaldado por 4 partidos y por el no voto. Los partidos: Morena, el Partido Verde, el PT y por MC. Votar por cualquiera de esos partidos es votar por Claudia Sheinbaum. No votar, también.
- El régimen le apuesta a la necesidad, al miedo y a la apatía para triunfar. Nosotros sólo tenemos una opción: la participación valiente, entusiasta y libre.
Morena finca su potencia en un clientelismo de unos 20 millones de votos provenientes de los programas sociales.
También, del yugo del crimen organizado en grandes franjas del territorio.
Y le apuesta a que la gente no salga a votar, intentando generar la percepción de que la elección está decidida.
Pues bien: no lo está.
El gremio de encuestadores serios -los hay- sabe dos cosas: hay una sistemática sobrerrepresentación de Morena, y hay un voto sin detectar en zonas urbanas y clases medias. Eso ha ocurrido en varias elecciones recientes.
Hay una hipótesis adicional: los gobiernos de Morena son tan estridentes, polarizantes y atemorizantes, que podría existir un fenómeno llamado la espiral del silencio. La mayoría permanece callada frente a la gritería de los seguidores del oficialismo. De ahí que la no respuesta -sea no responde o indecisión- sea aún alta.
Veremos.
Lo cierto es que en los cuartos de guerra de todo el país se está registrando un fenómeno:
La elección presidencial y las principales gubernaturas se están cerrando.
Eso implica que, en caso de que se rompa el techo promedio de votación en el país -63%- las probabilidades de triunfo opositor crecen.
Es totalmente posible.
