Viviendo entre mujeres y traiciones

Y cuando lo interrogaban al respecto del origen de la venturosa frase.
Contestaba desde la penumbra y la neblina de su intoxicación etílica (en el mejor de los casos, porque también es metodista, se mete de todo), contestaba:
"Calderón de la caca", (sin albur o relación también etílica con ya saben quien).
Quesque no hay que hablar mal o de traiciones de parte de las damas, asegún sostenía Don Vicente Fernández en su gustada pieza "hablando de mujeres y traiciones", sobre todo hablar mal de las mujeres delante de hombres que ya peinan canas ("ya semos munchos", dice Don Cleofas chupándole con fruición a su cigarrillo de hoja).
Ya muy toreados (sin agraviar), lampareados y más correteados que una liebre de Bustamante, N. L. Desde mis puntos de vista biológico, filosófico, cultural, jurídico y social, hombres y mujeres de todos lados, lares y urbi et orbi tenemos los mismos derechos y obligaciones insisto tanto mujeres como hombres frente a nuestras responsabilidades humanas, no mentir, no robar, no traicionar.
Trabajar continua y persistentemente con el fin de lograr una vida razonablemente placentera (de menos, un orgasmo al día en el peor de los casos), una vida cual no hay dos, aparte de casa, vestido y sustento.
Para lo cual debemos ser educados en el hogar inicialmente, luego en la escuela y posteriormente en la comunidad (por las buenas o por las malas [o hablando o a garrotazos].
Me da la impresión de que ya habíamos escrito algo de traiciones, de mujeres no, y es tiempo de mujeres.
No dejan de fruncíncersele a uno los entresijos y las vísceras al ver como traicionan a la Señora Presidenta Doctora Claudia Sheinbaum Pardo.
Una bola de supuestos aliados y no deja de sorprendernos la capacidad de la Señora Presidenta para absorber y asimilar castigo a pesar de aparentemente estar contra las cuerdas.
Seguramente sus supuestos aliados van a recibir un volado de derecha de parte del pueblo que los va a enviar a la unidad de Trauma para coma inducido y se van a ir en filita todos, a fornicar a sus respectivas progenitoras, pal baile vamos.


