
Digo, a la fémina montaña le vale madres este entuerto de los machistas wikipedianos, pero como que eso es lo de menos porque ¿cuántos otros más habrá iguales a este caso?
Les platico, hay un elemento adicional que debería influir para el otorgamiento de títulos así en favor del Cerro El Potosí, como el grado de dificultad para llegar a la cumbre, la temperatura.
Y en eso, el Cerro de La Viga se mete al Potosí, porque para hacer cumbre en ella le ronca bien y bonito por cualquiera de dos de sus tres rutas: la de la iglesia -la más cabrona por empinada- y la del lomo, por extenuante, pues tiene como 7 cumbres falsas.
Esas cimas que al otearlas a la distancia y alcanzarlas, cuando eso sucede, la mente le ordena al cuerpecito que se afloja creyendo que ya, que ya llegaste, pero no, ni madres, todavía faltan otras igual o peores.
El efecto de las cumbres falsas es demoledor, porque hay una reacción instintiva del cuerpo cuando percibe que se está llegando a lo que en apariencia es lo más alto de la ruta.
Como que el organismo echa el resto al llegar a la cima, y ordenarle al cerebro que mande la señal a piernas y brazos para seguirle, es muy difícil de explicarlo aquí, por eso les invito a que vivan la experiencia por el temible lomo de La Viga.
En cambio, a la cumbre del Potosí (3,721 MSNMM) hay manera de llegar hasta en troca y sin que siquiera sea 4x4.
Eso sí, te tardas un madral de horas porque el camino va bordeando la montaña en zig zag.
Bueno, en su descargo debo decir que la tercera ruta para llegar a la cumbre de La Viga desde el fraccionamiento, se parece en largura y tiempo a la del Potosí, pero esa la usan nomás los villamelones que suben en sus trocas a tomarse fotos en la cima, principalmente cuando está nevada, como ahorita.


