Opinión

Y la luz se hizo

Dr. Morales DETONA: A propósito de cataratas (Y no las del Niágara). Dedicada a mi Monterrey, N. L. De José María Raymundo Eleuterio González Mendoza.
Dr. Morales
Por Dr. Morales
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Buenos días a Todos, ya va siendo tiempo de qué escriba el siguiente artículo, como qué, casi mes y medio de sedentarismo y postración debido a una cirugía de cataratas, ya fueron suficientes y, a jalar otra vez. 

Se le denomina catarata a la opacidad del cristalino claro normal del ojo, el cristalino es una estructura, qué forma parte del ojo humano, con aspecto de una lente biconvexa situada detrás del iris y delante del humor vítreo (ésto, dentro de la bola del tomate del ojo, como diría mi entrañable y extrañado Piporro), su principal función es enfocar objetos a diferentes distancias, lo cual permite qué las imágenes se formen nítidas en la retina. 

Es una lente natural, flexible y avascular, lo que significa que no está irrigada por vasos sanguíneos (los tubitos de diferentes calibres y estructuras, qué transportan la sangre por todo el organismo y que además son los que principalmente se dañan por el tabaquismo). 

sanguíneos (los tubitos de diferentes calibres y estructuras, qué transportan la sangre por todo el organismo y que además son los que principalmente se dañan por el tabaquismo). 

Una catarata, entonces dijimos es la opacidad del cristalino, el cristalino pierde su flexibilidad, aumenta de tamaño y se enturbia de manera natural con la edad, dando como resultado una reducción progresiva de la visión.

Las cataratas son la causa más común de la pérdida de la visión en personas mayores de 40 años y es el principal origen de ceguera en el mundo (mundial), independientemente de origen, color, etnia, preferencias, creencias, sexualidad, religión, etc. 

Agarra parejo digamos, no distingue, ni discrimina, como es habitual en el área de la Salud-Enfermedad.

 "Como seas u lo que seas, por aquí te vienes" dice la huesuda. Volviendo a mi Ínclito e ilustre y afamado José María Raymundo Eleuterio (Lute) González Mendoza, a quien llamaremos Gonzalitos o Lute de aquí en adelante. 

Quiero referir a mis lectores a la siguiente cita bibliográfica, González TJL, García GCJ, Valdez GJE, et al.

 Una lección póstuma de Gonzalitos: la gloria y el infierno en la cirugía de cataratas. Med Univer. 2007;9(35):85-90. 

Habiendo realizado la cita de rigor procedemos al contenido. 

Por algo una de las principales, concurridas y congestionada avenidas de nuestra industriosa capital lleva el nombre de Gonzalitos, una persona como uno mismo, sin embargo lo caracterizaban algunos detalles propios de el mismo. 

Nacido en Guadalajara Jalisco el 20 de febrero de 1813, en pleno desarrollo de la primera transformación del país, de ser la Nueva España pasaría a ser un imperio que poco duró, solo que eso es harina de otro costal, algun día hurgaremos ahí; con el tiempo (como le sucede a mucha gente) se convirtió en un regio progre, buena ondita y con una inteligencia cognitiva y emocional muy brillantes y sobresalientes, lo que obligó al respetable a rendirle pleitesía y reconocimiento fuera de cualquier duda. 

Su padre Don Matías González, fué un militar del ejército virreinal, su madre Doña Josefa Mendoza de González ama de casa (La función más gloriosa y loable de la mujer). 

Su papá murió en la lucha de independencia cuando Lute contaba apenas con cinco años de edad, quedando bajo la tutela de su tío materno el Licenciado Rafael Mendoza quien lo educó hasta los 12 años.