
Les platico:
La reciente propuesta de Andrés Manuel para que Pedro Salmerón sea el próximo embajador de México en Panamá, es la gota que viene a derramar el vaso de las regadas de la Cancillería, que todavía es operada por Marcelo Ebrard.
Antes lo fue la de mandar al importantísimo y clave consulado de nuestro País en Estambul a Isabel Arvide Limón, dueña de un “medio de comunicación” que nada más conocían ella y los asiduos asistentes a las mañaneras.
Isabel cobró notoriedad cuando se aventó la puntada de agregar el nombre de Andrés Manuel al final de los héroes tradicionalmente mencionados en el Grito de Independencia, durante la ceremonia de esa fecha en la antigua Constantinopla.
Antes, el fallido intento por “coronar” el plan de partirle la mandarina al PRI al proponer al ex gobernador priyista de Sinaloa, Quirino Ordaz Coppel, como embajador en España.
Luego otra “perla” del desatino: sugerir al gobernador sustituto de Alito Moreno en Campeche, Carlos Miguel Aysa, para la embajada en la República Dominicana.
Al mismo tiempo, la propuesta presidencial basada en el artículo 89 constitucional, para que otra ex gobernadora, Claudia Pavolvich, de Sonora, ocupe el consulado de Barcelona.
Una más: la designación de otra ex periodista -Martha Zamarripa- afín a la 4T y amiga personal de Ebrard, como embajadora en Belice, que como único “mérito” tiene haber sido una desaforada defensora de la 4T en tierras regias, lo cual le valió un desacreditamiento unánime de la concurrencia que tenía en su hoy silenciado Facebook y otras redes sociales.


