Ya estamos hasta la madre. Protesto por estas campañas políticas tan desangeladas

Unos, con la carga fetichista de su apellido. Otros, con fotos del Monterrey de los 70. Otros, fichando a priistas y panistas, sin pedirles que renuncien a su vieja militancia.
Yo estaría encantado de volver al pasado, si eso significara resucitar a mi padre, a mis abuelos o a mis amigos difuntos. Yo seria feliz de volver a mi infancia, si me trajeran mi bicicleta, mi muñeco del Hombre Nuclear y mi Atari original.
Pero como no puedo resucitar a mi padre, ni a mis abuelos, ni rescatar mi muñeco del Hombre Nuclear (cosa que en el fondo tampoco me interesa tanto), el retorno a ese pasado idílico es pura vacilada.
No me interesa buscar refugio en falsas ilusiones. La nostalgia es muy linda, mientras no te empeñes en instalarte para siempre en ella.
enfrenté broncas y problemas cabrones
Eso, sin contar con que en ese pasado supuestamente de ensueño, también enfrenté broncas y problemas tan cabrones como los actuales. ¿Será porque la principal característica de la vida es que no tiene reversa?
Así que los candidatos pueden guardarse esas promesas de retorno tan jaladas. Si me van a ofrecer regresar al pasado, que mejor me regresen a mi empleo que perdí hace unos meses por culpa de la pandemia; que me regresen la libertad que perdí hace unos meses a causa del maldito virus; que me regresen mi negocio que perdí hace unos meses por el confinamiento.
NO PROPONEN NADA
Y sobre esa restauración urgente, práctica, concreta, ningún candidato me está proponiendo nada: ni rescate financiero, ni apertura de empleos, ni plan para seguir viviendo dignamente.
Ni yo ni usted comemos con apellidos colosalmente ilustres, ni nos perjudica o beneficia que los políticos se cambien de partidos, ni que salgan bailando en Tik Tok como si tuvieran mal de San Vito.
