15N: la marcha del resurgimiento


No la medí en miles o cientos de miles de personas, sino en la intensidad con que decidieron marchar en un momento en que el desmantelamiento del gobierno de contrapesos y la ausencia de rendición de cuentas del gobierno nacional morenista alcanza su punto cumbre, del cual, esperamos, iniciará su contención y descenso.
Ante tanto desánimo que he visto en la sociedad civil, muchos amigos y conocidos, ante la imagen de fuerza imparable de Morena, habían decidido, con resignación, retirarse a las actividades privadas y dejar el terreno libre a la destrucción morenista.
A partir del 15N, la resignación comienza a desaparecer.
Después de un año en su cargo, Scheinbaum no logró contener los problemas de inseguridad que son la pesadilla de los mexicanos: extorsiones, homicidios, desapariciones, control de territorios por el crimen organizado, por nombrar algunos.
Cuando el discurso y la retórica se disipan en escasos o nulos resultados, emerge con toda fuerza el descontento y la vehemencia ciudadanas que reclaman a los gobernantes su ineptitud y corrupción.





