66 años no han servido de nada: Parte 1

El Balsero DETONA® Cuba, esa hermosa isla que adorna el mar caribe, no tiene remedio.
Por El Balsero
El Balsero
Todo el material, por Plácido Garza / DETONA® A la izquierda, la Torre del Centro de Inteligencia Cubana; a oscuras, igual que todo el país.
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Flota por causas naturales y no se ha hundido porque pareciera que en medio de la oscuridad de donde flota, espera un milagro que la haga renacer.

Pero hasta el gentilicio de sus habitantes le hace daño. Es como si negaran su existencia. Cubano. Cuba no.

Cuba solo existirá sin los cubanos.  

Y sé que a partir de hoy muchos empezaran a odiarme, pero cuánta razón tenía mi esposa cuando un día —de hace muchos tiempo—, me dijo: Cuba, jamás será libre, mientras exista un solo cubano sobre la faz de la tierra.

O sea, dicho en otras palabras, no significa que tenga que desaparecer toda la raza cubana, pero si es imprescindible, que todo cubano se cambie el cerebro, se resetee o se reinicialice, borrando del cerebro lo mucho o poco que vivió en la isla posterior a 1959. Borrando toda influencia castrista.

Limpiando o desinfectando todo el espacio contaminado por esa pandemia llamada socialismo o revolución cubana.

El Balsero
El Balsero vivió en Cuba hasta los 32 años, donde experimentó de primera mano la falta de libertades, la pobreza y las dificultades cotidianas. Tras establecerse en México, comparte su historia y visión crítica sobre un sistema que prometió igualdad, educación y salud gratuitas, pero que en la realidad derivó en un fracaso económico y social.