
Héctor Aguilar Camín. Foto tomada de la red.
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Aprecio la crítica de Héctor Aguilar Camín sobre lo que publiqué aquí el 3 de julio (El réquiem: Zedillo, Nexos, Letras Libres), pero sigo cuestionando el determinismo con el que afirma que el nuevo régimen autocrático “está sentado en un asiento que no podremos cambiar en mucho tiempo”.
¿Cuánto es mucho tiempo?
Quizá Héctor esté en lo cierto y mi perspectiva esté topada por “mi ceguera analítica” que sólo observa lo impredecible y azaroso de la vida política de todos los días.
Aun así creo que en este nuevo tiempo nada puede darse por sentado: ni el tránsito de la democracia a una larga tiranía.
Pero, a fin de cuentas, ¿qué importa quién tenga la razón en el debate?








