Aaron Rodgers: El último lobo de mar y la esperanza de los Jets

Ya no quedan muchos como él, es el último lobo de mar que sobrevive en esta era de mariscales modernos.
Y por eso, cuando lo veo jugar, no puedo evitar sentir esa tensión en el aire, como si todo pendiera de un hilo.
El lunes pasado, mientras observaba a los Jets enfrentarse a los 49ers en San Francisco, rezaba para que no sucediera lo que todos temíamos: una repetición de aquella fatídica lesión que lo apartó de los campos hace un año.
Hace exactamente 365 días, Rodgers vio cómo su temporada con los Jets se esfumaba en un abrir y cerrar de ojos.
Una ruptura del tendón de Aquiles en el primer juego con su nuevo equipo.
¿Pueden imaginarlo?
La esperanza neoyorquina se derrumbó en un instante, y todo el peso de esa tragedia se sintió en cada rincón de la NFL.
Hoy, un año después, los Jets no sólo tienen encendidas veladoras para su recuperación, sino también para evitar cualquier percance.
Y aunque el marcador no fue el deseado, perder 32-19 ante los 49ers con Rodgers en el campo se siente muy diferente que una victoria sin él.
Y aquí es donde Rodgers muestra su verdadero liderazgo.
No dijo “RELAX”, como solía hacerlo en sus días en Green Bay enfrentando las adversidades.
Pero sí transmitió ese mismo sentimiento a sus compañeros.
Después de la derrota, antes de que el equipo abandonara el vestuario visitante en el Levi’s Stadium, Rodgers se levantó, se dirigió a sus compañeros y ofreció palabras que sólo un líder veterano puede dar.
“Esto no ha terminado”, dijo sin necesidad de esas palabras exactas, pero dejando en claro que aún hay esperanza.
Recuerdo ese famoso “RELAX” que lanzó hace 10 años, en 2014, cuando Green Bay se tambaleaba con un comienzo de 1-2.








