

TAN TRISTE como (no sólo) enterarse que nos estaban engañando, sino que El Sancho vivía en casa, es lo que le está pasando al gobierno mexicano, que tiene doce días desde que los gringos atraparon a dos de los delincuentes mexicanos más buscados en el mundo.
Mientras nosotros seguimos sin saber dónde operaban sus chuecos negocios, en qué parte del territorio mexicano tomaron un avión para aterrizar en la frontera gringa.
Ni cómo fregados las autoridades estadounidenses los apañaron sin disparar una bala y ahora los tienen en chirona allende las fronteras, soltando mucha sopa sobre sus chuecos arreglos con el gobierno.
Dando a entender a todo el mundo que los gringos violaron nuestra soberanía con el beneplácito (aflojando y cooperando) o peor aún, con la ignorancia de las autoridades mexicanas, que son los únicos en casa que no saben que les pusieron los cuernos…
EL ASUNTO es que quedan muchas interrogantes sin respuesta.
El periodista Raymundo Riva Palacio señala con dureza:
“El gobierno obradorista no gobierna o esconde. Es inepto o está paralizado por lo que pudieran decir Zambada y Guzmán López sobre sus relaciones con la cuatroté.
En cualquier caso, este episodio, el más dañino del sexenio para López Obrador, provee un estudio de caso de lo que ha sido estos años: gritón, insolente, hostil y represor contra quienes se le atraviesan en el camino; tolerante, laxo y en contubernio por omisión con el crimen organizado, al que les ha regalado amplias franjas del territorio mexicano”...
¿NOS PICARON los ojos?...
PARA EL periodista es patética la forma como se ha comportado el presidente Andrés Manuel López Obrador y su gabinete en las casi dos semanas desde que Ismael El Mayo Zambada y Joaquín Guzmán López fueron puestos bajo custodia de las autoridades judiciales de Estados Unidos.
Su reacción lo dejó al desnudo porque su escudo de defensa, la mañanera, para esto no alcanzó.
López Obrador quedó atrapado entre cómo administra al Cártel del Pacífico/Sinaloa, que se maneja con impunidad y ayuda electoralmente a Morena, y la necesidad de la administración Biden de quitarle la iniciativa al expresidente Donald Trump de sellar la frontera con México para resolver la migración y la crisis del fentanilo…
EN ESTA semana llegaremos a una quincena desde que Zambada -a quien el presidente trata con un respetuoso “el señor”- y Guzmán López están durmiendo en cárceles estadounidenses, sin que López Obrador sepa qué sucedió.
Si es terrible que esté paralizado, es lamentable que lleve casi dos semanas pidiéndole información a Estados Unidos sobre lo que pasó en México, reconociendo que se vulneró la soberanía.
Mejor ejemplo como el de la secretaria de Relaciones Exteriores, Alicia Bárcena, ninguno, al difundirse su petición de solicitar a Washington de qué parte de México partió la avioneta con los narcos y ¡su plan de vuelo!
El Ejército y la Marina, que controlan los aires y los aeropuertos mexicanos, están extrañamente ausentes…







