¿Cuál es la peor anomalía de Proyectos 9 en el mundo inmobiliario de los regiomontanos?

Y si uno mira con detenimiento lo que está pasando hoy en el mercado inmobiliario regiomontano.
La frase deja de ser una provocación y empieza a sonar como diagnóstico.
Porque esto no es solo un escándalo inmobiliario, es un montaje donde todos los elementos estaban en el mostrador, pero muy pocos quisieron verlo.
Grábate este nombre:
Proyectos 9, casi 50 años de historia.
Un apellido que circulaba con reputación por el ecosistema inmobiliario, grábate este nombre: José Aurelio Lobatón.
Todo aparentaba la narrativa aspiracional de Monterrey:
- inversión
- verticalidad
- éxito y futuro.
Pero después llegaron los números, y los números, a la larga, no mienten, son más honestos que un spot de venta.
56 denuncias formales. $105 millones de pesos documentados.
Sin embargo, el embrión del mal no estaba en las cifras públicas, sino en lo que se movió por debajo, cientos, quizá miles, de afectados.
Una dimensión humana que ya no cabe en un expediente ni en una carpeta de investigación, pero sí en la realidad.
Ahora bien, hay algo más inquietante que las cifras: el modus operandi.
Departamentos vendidos en preventa hace cinco años, promesas de entrega entre 2023 y 2026.
Proyectos con nombres seductores:
- Torre LoLa
- LaLo
- Moca Verde.
Y hoy, en muchos casos, lo que hay es silencio, obra detenida o el vacío, la nada también hiere, duele y hiede.
Y aquí formula esta columna la hipótesis más punzante, algunos medios como este, algunos analistas como quien esto escribe, hablamos de un esquema tipo Ponzi.
Traducido al buen español, el dinero de los nuevos compradores se usaba para sostener la ilusión de los anteriores.



