Aullido


Por tierras norestense, cuando uno agarra monte y la profundidad de la falta de luz, manifestada en la presencia de la oscuridad, es tan intensa, terrible, amenazante y ominosa, que ni las estrellas o la luna, ni la más mínima luz se alcanzan a visualizar o se puedan ver.
La súbita presencia en sonido estéreo y amplificado de un aullido, digamos de un lobo, un coyote, un perro o la llorona de tan triste memoria (la de la leyenda, no la de la canción), o de Doña Tilita una señorita de avanzada edad que se salía en las noches muy negras por allá por San Nicolás de los Garza a aullar en medio de la oscuridad de una forma tan intensa y tan animal, que se te caen, sí, se te caen los calzones literal aunque los traigas bien amarrados con un mecate de tendedero.
Un aullido es la expresión emitida oral y sonoramente aguda de un sonido de territorialidad instintivo, defensivo, de comunicación u orientación, un acto primitivo, animalesco, agresivo y amenazante que te va a obligar a luchar o huir (un equivalente al "que me ves puto" proferido de un borrachito a otro en cualquier cantina de la indepe, la termini o la moderna en sus buenos tiempos [colonias populares, de mucha alcurnia, prosapia, nobleza y alto linaje de Monterrey).






