
Hay diferencias en las cifras por cálculos distintos, pero el hecho puro y duro es que millones salieron de la pobreza en esos años.
La mirada de los expertos puso rápido la explicación del hecho no en los programas sociales, sino, fundamentalmente, en la mejoría de los salarios.
Empezando por el aumento de 135 por ciento en los salarios mínimos, que tuvo un efecto reflejo sobre los demás.
Siguiendo por la mejora de los salarios industriales, en parte por la presión estadunidense para emparejar las condiciones de competencia dentro del T-MEC.
Apareció pronto la observación de que el aumento de los salarios mínimos había sido posible porque tenían un gran rezago, pero que esos aumentos no podrían repetirse en el futuro sin afectar la economía de las empresas.
Algo así parece haber pasado con las cuatro fábricas textiles que Wrangler cerrará en Torreón el próximo mes de octubre, dejando en el desempleo a cerca de 3 mil trabajadores.
Leo en El País que la bonanza salarial se sintió en el bolsillo de los trabajadores de Wrangler durante cinco años, aunque, de pronto, en agosto de este año, recibieron la noticia de que las fábricas donde trabajan cerrarán.








