
La gran cantante Barbra Streisand, icono de la música popular, demandó hace muchos años a un fotógrafo y a una página web por publicar una foto de su mansión en Malibú.
La imagen no le había importado a nadie hasta ese momento y prácticamente hubiese pasado desapercibida, solo sus siete abogados la habían descargado para armar el expediente legal.
Pero, con la demanda, la imagen se viralizó en pocas horas, el intento desproporcionado de censura para proteger su privacidad le produjo a la cantante el efecto totalmente contrario.
Millones de usuarios de redes sociales conocieron la mansión de Barbra Streisand y la acusaron de ser paranoica, insegura y básicamente, sangrona, lo cual es injusto, porque Barbra Streisand es un alma de Dios y una cantante fuera de serie.








