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MADRID.- La demostración de poderío diplomático, militar y económico del gobierno chino la semana pasada marca el fin de una era que creímos gloriosa, promisoria e invencible luego de la caída del bloque soviético.
Igualdad ante la ley, contrapesos al poder, democracia, derechos humanos y libertades dejaron de ser valores universales porque China pudo imponer que todo régimen político es aceptable.
Donald Trump quitó a Estados Unidos del liderazgo del mundo libre y castiga a sus aliados.
En Francia el presidente Macron hace malabares para no caer. Su colega británico Keir Starmer se hunde por debajo del 20 por ciento de aprobación, y Zelenski carece de municiones para defenderse de la invasión rusa.
Tal vez deba aceptar el “aventón” que le ofrecieron al inicio de la guerra.








