Quiebre de la política

Ésta, a su vez, ha traído una epidemia de incertidumbre, gestada por la disminución de la capacidad de gobernar y la parálisis en las funciones de gobierno.
En la última década, Inglaterra ha tenido 5 primeros ministros. Ninguno, de Theresa May a Keir Starmer, habrá estado en su cargo de más de 3 años y medio.
España, en el mismo periodo, ha tenido dos presidentes, pero ha vivido más de 800 días sin lograr formar coaliciones de gobierno.
Bélgica estuvo más de 500 días sin gobierno.
Ningún presidente en Perú ha concluido su periodo de 5 años desde el 2015.
Italia y Japón son ejemplos de los derrumbes frecuentes de gobiernos.
En Estados Unidos, dos presidentes, George W. Bush y Donald Trump en 2016, fueron electos sin obtener la mayoría del voto popular.
De Clinton a la fecha, el gobierno norteamericano ha tenido 6 cierres de gobierno por falta de aprobación de presupuesto en el Congreso.
El más largo fue el año pasado: 43 días.
Los virajes electorales han sido bruscos, el péndulo del espectro deslizándose de izquierda a derecha extremas en todas las democracias.
El derrumbe de muchas de ellas se ha dado a través del voto.
El triunfo de populismos ha generado una nueva autoritaria de todo signo: de El Salvador a Bolivia y de Turquía al neofascismo en Italia.







