La película en mano, Anaconda, es un refrito adaptado a la modernidad de la realización del mismo nombre de 1997 que en su momento tuvo a Jennifer Lopez como estelar.
Se supone que un par de amigos, Doug y Jeff (Jack Black y Paul Rudd) con la vida cansada y con una seria crisis existencialista deciden producir una nueva versión de la misma Anaconda, película que adoran desde que la vieron de jóvenes.
Junto con dos amigos mas en las mismas condiciones (Steve Zahn y Thandiwe Newton) se arrancan a Brasil sin decir “agua va”, sin permiso alguno para filmar o idea de que va a pasar al día a día de la producción… pero felices, que es lo que importa.

El problema es que se meterán donde no los han llamado y enfrentarán a contrabandistas de oro y obvio, una anaconda gigante con apetito voraz de comerse lo que se le atraviese.
La cinta en sí y la receta de cocina que manejan es fórmula ya de años en Hollywood, la de resolver problemas existencialistas bajo la presión de una situación totalmente fuera de serie.
La historia y película se mueve cortesía de los estelares que saben perfectamente bien donde se paran en tiempo, espacio y todos sus parlamentos fluidos al 100% y no digamos que Black y Rudd perfectos como fórmula y dúo cómico, no digamos Zahn al pie de la letra del amigo arruinado y acabado por bastantes temas que le achacan.
Ahí sí, Thandiwe Newton está metida con calzador en la trama y no digamos, el personaje de Ana (Daniela Melchior) ni fu ni fa en la película y no es broma, hay momentos que nadie la extraña porque está tan atrás en el cuento que, aun parándose ante la cámara, uno dice “y ella qué”.

Tom Gormican como director y trabajando su guion junto con Kevin Etten, medio empujan la historia muy a la fuerza y ni siquiera la presencia de la gigantesca anaconda en su historia ayuda mucho que digamos, sobre todo que el viborón sólo sale para darse un festín con extras que ni nombre tienen en los créditos.
Vuelvo a insistir, los que se llevan todo son Black, Rudd y Zahn porque tienen los mejores parlamentos, las mejores escenas y sobre todo se encargan de explotar a fondo el mejor montaje cómico de la película.
Ya cuando nos aproximamos al final la maquinita que es la película, aún bien aceitada, corre el riesgo de caerse en pedazos.