De corcho, capuchón y cera: ¿qué efecto producen en los vinos?

Lo verdadero, es que muchas veces más allá de la calidad, la cobertura de un vino nos habla del propósito detrás de la etiqueta.
El capuchón —ya sea de estaño, aluminio o cera— tiene sus raíces en la Europa del siglo XVII.
En aquel entonces, las botellas no eran todas iguales ni los corchos tan fiables como hoy, para protegeel vino del polvo, la humedad y los insectos, se comenzó a cubrir el cuello con una capa de cera o lacre.
Además de práctico, el capuchón servía como sello de autenticidad: cada productor marcaba la cera con su insignia, como si fuese un documento real.
Hoy en día, los procesos higiénicos de cada productor, así como las nuevas tecnologías han dado paso a nuevas formas de prolongar la vida del vino, como el screw cap (tapa rosca); que no señala que la calidad del vino sea baja, sino que busca generar un momento de consumo de mayor rápides versus un vino encerado, donde su vida útil puede extenderse hasta por décadas.








