Lo sencillo, lo complejo

Todas las culturas comen, pero no de la misma manera

Emma Molina DETONA® Tengo la suerte de poder comer en restaurantes con frecuencia, y me encanta cocinar, aunque lavar los platos… bueno, eso no tanto.
Por Emma Molina
Emma Molina
Hotel Presidente Intercontinental en Valle Oriente.
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Aun así, cuando me toca hacerlo, lo considero terapéutico: una forma de “agarrar el toro por los cuernos”. 

Pero comer fuera es maravilloso.

En España, la mesa es una fiesta.

Se extiende a lo largo de las horas; las sonoras carcajadas llenan el aire mientras los platos van y vienen: aceitunas, pan, vino, historias. 

La comida no se consume, vive, respira. 

Comer allí es pertenecer, entrelazarse con el sonido y la presencia de los demás.

En Japón, el silencio habla. 

Las comidas se desarrollan como ceremonias de respeto: la gracia de los palillos. 

Comer se convierte en atención plena, en un diálogo tranquilo entre el hambre y la armonía.

En México, la comida canta a la memoria: maíz y fuego, familia y color. 

Cada taco es una historia, cada salsa una confesión. 

La mesa aquí perdona, invita, celebra.

Y en Monterrey, la historia de la comida es también la historia del cambio.

Emma Molina
Emma Molina es una de las figuras clave en la promoción del arte contemporáneo en Monterrey y México. Inició su trayectoria en 1991 en el Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey (MARCO), donde dirigió el área de Relaciones Públicas y contribuyó decisivamente a la proyección e independencia económica del museo en sus primeros años. En 1997 fundó la Galería Emma Molina, un espacio dedicado a la difusión de artistas contemporáneos nacionales e internacionales, convirtiéndose en un referente para la escena artística de la ciudad. A lo largo de más de dos décadas ha organizado y curado numerosas exposiciones en México, Europa y Estados Unidos, y ha llevado a sus artistas a ferias de gran prestigio como Zona MACO, ARCO Madrid, Paris Photo y Pinta. Su trabajo ha sido reseñado en medios especializados como Artforum, Código y Terremoto, consolidando su reputación como una de las promotoras de arte más influyentes y activas de la región. Su galería se ha caracterizado por un enfoque innovador, dando visibilidad tanto a creadores consagrados como a nuevas generaciones de artistas, y estableciendo un puente entre la escena local y los circuitos internacionales. Con una programación diversa que incluye fotografía, instalación, escultura y arte conceptual. Ha impulsado proyectos que dialogan con las tendencias más actuales y han contribuido a posicionar a Monterrey como un punto estratégico para el arte contemporáneo en América Latina. Gracias a su visión y compromiso, ha sido pieza fundamental en la proyección internacional del arte contemporáneo mexicano.