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DELFOS, Grecia.- Hace dos mil 800 años esta ciudad chata que se extiende por la ladera sur del monte Parnaso comenzó a ser un centro de peregrinación de quienes buscan satisfacer la curiosidad que obsesiona a los seres humanos de todas las épocas, etnias y latitudes: conocer el futuro.
Aún hoy, por la calle principal que atraviesa la ciudad de 26 mil habitantes, pasa una romería de autobuses y coches con personas que suben a conocer los vestigios del oráculo más famoso de la historia, donde cada polis griega tenía un embajador que interpretaba a su manera las profecías ambiguas del dios Apolo.
El sol cae a plomo, pero hay uno que otro árbol para ponerse a la sombra, encender el celular –internet llega perfecto– frente a las ruinas del oráculo, y hacer dos preguntas: ¿sobrevivirá la democracia?, ¿China dominará el mundo?







