
Dos presidentes soberbios: Claudia Sheinbaum y Donald Trump
Cada uno con un sólido mandato popular, con sus partidos controlando ambas cámaras legislativas y dispuestos a usar el poder que conocen para alcanzar sus objetivos.
- El estadounidense ya estuvo cuatro años en la Casa Blanca.
- La mexicana acumula un cuarto de siglo bajo la tutela del anterior inquilino de Palacio Nacional.
Ambos acostumbrados a mandar y salirse con la suya. A partir de enero serán homólogos.
Pero el gravísimo error de Sheinbaum es pensar que el neoyorkino es su par en todos los sentidos y que puede negociar como igual

Acostumbrada a imponerse sin trabas en el terreno nacional, parece ignorar las realidades que dicta la geopolítica y la economía global.
Muestra que le falta comprender que en muchos intercambios internacionales no es relevante quién tiene los razonamientos más sólidos, sino quién tiene la mayor fuerza.
Quien no se cansa de aplastar a sus rivales políticos no entiende que puede ser, a su vez, aplastada, junto con el país.
Sheinbaum no entiende que negocia desde una posición de debilidad.
Por ello lo que requiere es mano izquierda y ejercer con discreción el complicado arte de la diplomacia.






