El anacronismo armado: Cuba, Venezuela y la negación del siglo XXI

El conflicto inequívoco que opone al eje Cuba-Venezuela contra gran parte del mundo no es solo una disputa ideológica sobre la izquierda o la derecha, es la colisión frontal de un anacronismo geopolítico que insiste tercamente en negar la realidad material del siglo XXI.
El régimen cubano, que en su momento instrumentalizó el materialismo dialéctico para justificar el cambio revolucionario, hoy traiciona su propia doctrina al paralizar la historia, obligando a su población a vivir bajo un modelo político y económico que ya ha demostrado ser inviable.
La realidad se mueve sobre la contradicción y anularla solo conduce a una dictadura sobre todo en los regímenes de partido único.
La esencia de esta terquedad reside en un profundo error de cálculo ideológico.
El materialismo dialéctico exige que la Base Material (la economía, las fuerzas productivas) impulse el cambio de la Superestructura(el gobierno, las leyes).
Sin embargo, La Habana y Caracas invierten esta lógica, obligan a sus economías, basadas en la planificación centralizada y la dependencia de commodities, a someterse a una ideología rígida y congelada en los postulados de la Guerra Fría.
Esta negativa a adaptarse al mundo globalizado, digital e impulsado por la inversión privada conduce al aniquilamiento económico, que se manifiesta en la hiperinflación y la ausencia de una economía digital funcional.
Esta es la primera y más brutal manifestación de la Terca Realidad.







