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Calderón DETONA® aquí.
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Para empezar, al someterse a un ritual religioso, aunque de ignota nombradía, los nuevos garantes del orden constitucional violaron la Constitución en uno de sus mandatos centrales: la laicidad.
Esta es la lectura crítica más profunda y refinada del hecho; la ha hecho Jesús Silva-Herzog Márquez.
Pero la indigencia del ritual, su pobreza, su proximidad con la parodia, son inefables, están más allá del análisis.
Limpias humeantes, rezos subinspirados a los puntos cardinales, prepoesía de ignota procedencia, bastones de mando sobre nada…








