El futuro no es un destino impuesto: backcasting y confianza

Carlos Chavarría DETONA® El colapso de la certeza que define la era moderna ha desmantelado la relación tradicional entre la civilización y el tiempo. Históricamente, la humanidad ha prosperado viviendo al filo del caos, pero con la ventaja de que los grandes ciclos del entorno se movían con una lentitud que permitía la observación, la conjetura y la detección de patrones plausibles útiles para al función del prevenir.
Por Carlos Chavarría
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Hoy, sin embargo, el mundo de lo humano —una compleja red de aparatos materiales y constructos intelectuales— nos asalta con una velocidad tan abrumadora que anula la racionalización adaptativa.

Este ritmo implacable, estudiado por Paul Virilio (c. 1990) a través de la Dromología [estudio de la lógica de la velocidad de los cambios y sus efectos en la sociedad], nos deja sin una pauta reactiva útil para confrontar la "realidad líquida", término acuñado por Zygmunt Bauman (2000) para describir la volatilidad e incertidumbre que impiden anclajes a largo plazo 

Esa condición hace que el futuro se sienta más incierto que nunca.

La incertidumbre y la ansiedad que genera esta velocidad tienen consecuencias sociales profundas.

“El tiempo se convierte en un instrumento silencioso de poder: quienes tienen «mucho tiempo» para decidir dominan a quienes están atrapados en la urgencia y la inmediatez”. (Barbara Adam, Politica del Tiempo, 1991).

 

Carlos Chavarría
Ingeniero químico e ingeniero industrial, co-autor del libro "Transporte Metropolitano de Monterrey, Análisis y Solución de un Viejo Problema", con maestría en Ingeniería Industrial y diplomado en Administración de Medios de Transporte.