El poder de la colaboración política


Algunos países viven atrapados en una paradoja política: los ciudadanos exigen soluciones de Estado, pero continúan premiando liderazgos que gobiernan como si fueran islas.
Esta tensión entre expectativas colectivas y prácticas individualistas explica buena parte de los fracasos:
Gobiernos que prometen transformación pero terminan extraviados en sus propios laberintos; partidos que compiten entre sí incluso cuando necesitan coordinarse; y una ciudadanía que exige eficacia, pero sospecha de todo acuerdo.
Una contradicción así no es sostenible.
Cuando un país enfrenta desafíos que rebasan la capacidad de cualquier actor aislado: desigualdad creciente, polarización corrosiva, violencia criminal, transición energética, crisis climática, tensiones federales, caída de la confianza institucional, la pregunta es ¿por qué sigue resistiéndose a la colaboración?





