El poder se mide en la tormenta


En tiempos de polarización y desconfianza, el verdadero liderazgo no se demuestra en la victoria ni en el discurso, sino en la manera en que se ejerce el poder cuando todo tiembla.
Un país necesita líderes que entiendan que la integridad no es un adorno moral, sino la condición indispensable para gobernar.
Hay momentos en los que gobernar parece sencillo, los vientos soplan a favor, los indicadores acompañan, los aliados aplauden, pero la verdadera política se mide en los días en que el suelo se abre bajo los pies.
Las crisis —sanitarias, económicas, institucionales o morales— son los exámenes que definen el carácter de los líderes y el destino de las naciones, no es la crisis la que marca el futuro, sino la respuesta que se da ante ella.





