
Su capacidad de adaptación y de creación de nuevos significados, modificando su posición y demostrando una mayor sensibilidad hacia el contexto histórico, tecnológico, social y político.
En el siglo XXI, experimentamos un contexto en el que se habla constantemente y de forma creciente de “desgaste”, agotamiento, erosión u obsolescencia de categorías políticas tradicionales como la democracia, libertad, justicia o representatividad.
La aparición de nuevos conceptos consigue responder a fenómenos que provienen tanto del interior como del exterior del sistema político.
Los conceptos políticos interactúan permanentemente con su entorno, identificando alteraciones y mutaciones que los llevan no solo a sobrevivir, sino a generar nuevos significados, en un hábitat político y social en constante transformación.
En este universo de relaciones humanas, donde los protocolos y etiquetas a menudo resultan insuficientes, emerge un término que provoca curiosidad y debate: el poliamor.








