
Foto: Cortesía.
Cargando reproductor...
Y aunque no hubo pancartas, ni debates salvajes, ni discursos que parecen copiados de ChatGPT con tintas de campaña… hubo algo mejor: autenticidad.
Ahí estábamos, una buena bola de jóvenes (algunos aún con cara de que hace dos meses pidieron permiso para ir al antro por primera vez) hablando de emprendimiento, de liderazgo, de sueños, fracasos, intentos, y de lo que significa (en serio) construir algo desde cero.
No es común ver una reunión así.
A veces parece que hablar de ideas se volvió exclusivo de salones con corbata y PowerPoint. Pero hoy no. Hoy fue distinto.
Hoy, mientras afuera seguía girando el mundo con sus pendientes, sus prisas y sus memes, adentro de un café local delicioso, nos dimos un pequeño lujo generacional: sentarnos a hablar, sin filtro y celulares, de lo que nos apasiona.







