
Foto tomada de la red.
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1.
También lo es que, en ocasiones, resulta imposible poder evitarlos, sobre todo en algunos oficios.
Jesucristo, por ejemplo, paradigma de la paz -¿quién más ha predicado el perdón y, más aún, el amor hacia ellos?- los tuvo, tanto por motivos religiosos como políticos, y no porque los hubiera deseado.
Y ya sabemos el tipo de muerte que alcanzó, como consecuencia de la forma en que vivió.







