El peor momento

La negociación del TMEC llega en el momento de mayor fragilidad, producto de la coyuntura internacional, sí, pero sobre todo de las torpezas que el gobierno ha cometido.
La fulminante acción contra Nicolás Maduro se sustentó en una nueva doctrina, expresada por escrito:
La doctrina DonRoe. Una mezcla de la doctrina Monroe del siglo XIX y su actualización por Donald Trump.
América para Estados Unidos. Fuera China y fuera Rusia.
Pero el documento también incluye dos cuestiones explícitas:
- Nos entenderemos con gobiernos de cualquier signo si se alinean a nuestros intereses.
- Y también: utilizaremos la fuerza armada letal y selectiva contra cárteles de la droga para garantizar la seguridad de nuestras fronteras.
Más claro, ni un misil.
La operación militar del 2 de enero se justificó mediante la segunda premisa: Venezuela es un narco estado y Maduro, su capo di tuiti capi. Pero el fondo de la olla se supo horas después: nos interesa el petróleo. Y mucho.
Esa misma tenaza sujeta a México.
El presidente de Estados Unidos sigue insistiendo en que la República es un narcoestado.
Y, sin aspavientos, ha presentado una lista privada de casi 100 demandas que México debe cumplir obedientemente si quiere seguir en el tratado.
Como colofón, la denuncia contra Maduro incluye las ligas que presuntamente tuvo con México, del 2006 a la fecha. Por si hacía falta un calambre. No dejan títere con cabeza.
La negociación se complica más para México por sus pecados -antiguos, sin duda- pero también por sus torpezas.
Los pecados han sido consentir la penetración del narco en todo el territorio por décadas hasta generar un ovillo en donde autoridad y criminales se confunden y se abrazan, sin tirarse ni un balazo.




