
Foto tomada de la red.
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Pero las vueltas de la vida son extrañas.
Hoy las automotrices chinas ya no son el meme del mercado: se están convirtiendo en los nuevos gigantes del pavimento.
Tesla abrió la puerta en 2008 con su Roadster y en 2012 con el Model S, y todos pensamos que el futuro de los eléctricos estaba en Silicon Valley.
Pero mientras veíamos a Musk twittear y jugar al Iron Man, en China se estaba cocinando algo más grande: un ecosistema entero de marcas, inversión estatal y un mercado interno gigantesco que terminó por reventar la jugada.








