Hidalgo: ángel de la guerra, padre de la Reforma

Nada tenía que ver Iturbide con la rebelión de Hidalgo, ni con los insurgentes del inicio, a quienes había combatido y seguía viendo como forajidos.
Después de conseguir la Independencia en 1821, algunos insurgentes de la primera oleada de 1810 se colaron al Congreso que estableció la República en 1824.
Iniciaron ahí el elogio de Hidalgo y de Morelos como padres de la Independencia, y hasta de la mismísima República que nacía.
En aquellos discursos, recuerda Edmundo O'Gorman, Hidalgo se transfiguró en el padre republicano de la nación; él, que había iniciado su rebelión gritando vivas al monarca Fernando VII.
Iturbide cayó al abismo tratando de hacerse emperador.
Fue derrotado por los republicanos de la época y expulsado de la historia de la Independencia.
Una ley del Congreso del 19 de abril de 1823 declaró beneméritos a Hidalgo y a otros insurgentes.
Los restos de Hidalgo fueron exhumados entonces, y vueltos a enterrar, con honores patrióticos.








