
Mijaíl Bulgákov.
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Confiscó su diario y el borrador Corazón de perro, una virulenta fábula sobre las pretensiones soviéticas de crear al hombre nuevo.
Bulgákov era ya un autor estelar en Moscú, donde sus obras se montaban con gran éxito y, por ello mismo, con creciente atención de la censura que lo había obligado, primero, a cambiar unas escenas, luego a cambiar de tema y finalmente a cambiar de profesión, pues los teatros fueron cerrados a la viveza mordaz de su arte, del que era espectador y censor el peor de los admiradores posibles: José Stalin.
Expulsado del teatro y de la vida literaria en los años veinte por el propio Stalin, Bulgákov siguió escribiendo hasta concluir una obra maestra, El maestro y Margarita, a la que siguió una muerte anónima y precoz, a los 49 años, por una dolencia de riñón.








