Huachicol del obradorato: la conjura

La gigantesca red de huachicol que creció al amparo del sexenio pasado confirma una vez más que López Obrador fue el arquitecto de un gobierno criminal, que gobernó con criminales y para criminales.
El vicealmirante Manuel Roberto Farías Laguna, detenido por encabezar la red para traficar combustible, es el rostro, pero no el cerebro de un crimen urdido –en los más altos niveles del oficialismo– contra la nación.
Una conspiración, encabezada por el mismo Presidente de la República, para destruir la democracia y alterar el destino de México.
López Obrador hizo del ex secretario de Marina, Rafael Ojeda, su principal aliado y este a su vez eligió a dos sobrinos para operar una oscura maquinaria delictiva que permitió a la 4T obtener ganancias multimillonarias.








