La cultura de la paz, a través de la fiscalización superior

Es decir, significa la posibilidad de rechazar el conflicto.
Por eso, en el marco del Día Internacional de la Paz, conmemorado cada 21 de septiembre desde su proclamación por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1981.
Para lograr un entorno de paz y fomentar la cultura de la paz, muchos agentes de la vida pública tienen incidencia.
Las Entidades de Fiscalización Superior (EFS) son evidentemente relevantes.
La cultura de la paz –según la UNESCO– implica no solo la ausencia de guerra, también la promoción de valores, actitudes y comportamientos que rechazan la violencia y previenen conflictos mediante el diálogo, la educación y la justicia social.
El mundo contemporáneo caracterizado por desafíos sociales y económicos, una gestión pública deficiente puede exacerbar tensiones sociales, generando descontento y potenciales erupciones de violencia.
En este sentido, la aportación clave de la fiscalización –al vigilar el uso de recursos públicos– asegura que las políticas públicas y en general la intervención de las administraciones públicas sean eficaces, inclusivas y orientadas al bien común.








