
La destrucción del SEM se enmarca en la labor demoledora de instituciones que garantizaban el profesionalismo y la democracia.
No hay conciencia ni visión de Estado.
El Servicio Exterior Mexicano (SEM) era el servicio civil de carrera más antiguo y respetado de México.
Hubo diplomáticos mexicanos en el virreinato de la Nueva España (Isidro Fabela, Los precursores de la diplomacia mexicana) y la lucha por la Independencia (Pliegos de la Diplomacia Insurgente).
La Secretaría de Relaciones Exteriores y el Servicio Exterior se desarrollaron a través de leyes y reglamentos normando lenta y paulatinamente un cuerpo y una política exterior de Estado.
Como señala Omar Guerrero: Los diplomáticos y cónsules “constituyen una categoría extraordinariamente especial, tanto por la función que desempeñan como por su ámbito de acción: las relaciones exteriores en sus diversos aspectos”.
La organización del SEM comenzó en 1822, a la par del establecimiento de legaciones y consulados, cuando se exigió que los comisionados en misiones exteriores fueran mexicanos o radicados en México.
Desde entonces hubo una demanda para dotar de institucionalización y profesionalización al servicio exterior mexicano.
Lucas Alamán, concretó el primer proyecto de institucionalización en 1831.








